No me avergüenzo del evangelio

V&A - Raphael, St Paul Preaching in Athens (1515)

El apóstol Pablo fue apedreado, encarcelado, escarnecido y vituperado por predicar a Cristo crucificado. En el versículo dieciséis del primer capítulo del libro de Romanos, el perseguidor de los cristianos convertido en campeón de la Gran Comisión y autor de casi una tercera parte del Nuevo Testamento, establece que él no se avergüenza del evangelio “porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree”. Esto lo puntualiza después de expresar su intención de ir a Roma a enseñar en la iglesia que había plantado en esa importante ciudad.

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