SchumpeterLas propuestas políticas que demanda la sociedad dominicana en este tiempo son de carácter schumpeteriano. Es decir, propuestas que materializadas destruyan a lo viejo de inferior desempeño a través de lo nuevo que es mejor y más costo-eficiente. Esa dinámica creativa-destructiva del emprendimiento la hemos observado a través de la historia de la humanidad. La masificación de los automóviles causó el desplazo de los caballos como uno de los medios más importantes de transporte terrestre. Lo mismo sucedió con las máquinas de escribir con la masificación de ordenadores digitales e impresoras personales.

Así como los hermanos McDonald extrapolaron la línea de ensamblaje de Henry Ford de la industria automotriz a la preparación de hamburguesas, considero que el modelo creativo-destructivo del emprendimiento es extrapolable a la política, específicamente en lo que atañe a la destrucción del sistema clientelar a través de una cultura meritocrática de carácter integral.

La instauración de infraestructuras que permitan la formación de servidores públicos cuyas funciones no pendan de la política en sí es una solución parcial al dilema político-clientelar. Igualmente importante es la implementación de sistemas de medición de desempeño que midan tanto producción como resultados en función de la naturaleza de la actividad que desempeñan los servidores públicos.

Considerando la diversidad de actividades que comprende el sector público, a la hora de implementar estos sistemas de medición es importante cerciorarse que los indicadores no generen incentivos perversos. Como sucede en el famoso caso de los policías cuando son evaluados según el número de multas que imponen y como resultado enfocan sus esfuerzos en poner multas y obvian actividades igualmente importantes como cruzar a una señora mayor de edad de una acera a otra.

Por lo tanto entendemos que no todo lo medible es importante y no todo lo importante es medible.  Por otro lado, no es menos cierto que lo se mide es lo que eventualmente se consigue mientras que lo se deja de medir simplemente muchas veces cesa de existir.

Como modo de mejorar el status quo en nuestro país la sociedad civil debe tomar un rol creativo-destructivo y participativo que demande la profesionalización de la administración pública y la veeduría o evaluación de los servidores públicos sobre la base de indicadores de desempeño. En un mismo respiro, es preciso considerar la remuneración de los servidores públicos la cual si bien debe ser lo suficientemente competitiva como para atraer a los mejores talentos disponibles en el mercado, no debe rayar en el exceso ni tampoco permear en lo irrisorio.