Cuando la gente me pregunta por qué pongo de relieve el elemento motivacional en mis capacitaciones de desarrollo empresarial aludo a la historia de un hombre llamado Emeterio que vivió a finales del siglo XIX en Valladolid al norte de Madrid en España, la Madre Patria. Al salir de su trabajo una noche de verano, Emeterio decidió tomar un atajo por el cementerio municipal Rodrigo Díaz del Vivar para llegar más rápido a su casa ubicaba en la calle Elegía esquina Ave María. Hacía ocho meses que no tomaba ese atajo y desconocía de la construcción de un mega mausoleo que había iniciado hacía apenas una semana con la excavación de una zanja significativamente profunda que serviría para echar el fundamento de la edificación. Fue por eso que mientras atravesaba el cementerio cerca de las 8:30PM cayó en aquella zanja que se encontraba en el mismo trayecto del atajo denominado “Monte Abajo”.

Al caer, Emeterio creía que al infierno se dirigía por mentirle a su suegra Doña Trina cuando le dijo que la amaba y que por ella la vida daba. No fue sino hasta que tocó fondo que se percató que había caído en un hoyo. Una vez reincorporado intentó salir del hoyo repetidas veces, pero al no poder salir resolvió pernoctar allí. Se dijo a sí mismo “esperaré hasta que amanezca entonces los trabajadores que construyen este mausoleo me sacarán con una escalera”. Todavía tenía Emeterio esas palabras en su boca cuando otro sujeto llamado Bartolomeo cayó en el hoyo. Emeterio lo reconoció al instante pues eran compañeros de trabajo en el restaurante llamado Miguel de Cervantes.

El impacto con el suelo hizo que Bartolomeo entrara en un estado de inconsciencia por unos breves momentos. Cuando el susodicho estaba a punto de entrar en sí, Emeterio decidió esconderse cubriéndose con una lona negra dejada en aquel hoyo por lo obreros que construían el mausoleo. A través de un agujero en la lona Emeterio comenzó a observar a Bartolomeo a medida que este se disponía salir de la zanja. Después de ser testigo de más de veinticinco intentos fallidos, Emeterio le salió al encuentro a su compañero y quitándose la lona negra de encima exclamó y afirmó con voz grave y gruesa “oye, estás quedado en el cementerio”. En un mismo respiro Bartolomeo saltó con fuerza sobrehumana y así del hoyo salió y de su encierro se libró.

¿Cómo pudo hacerlo? Motivándose o, más bien, siendo motivado, en este caso, por el miedo. Bartolomeo creía que le había salido un muerto y el susto fue tal que pudo salir de aquel hoyo del Cementerio Municipal Rodrigo Díaz del Vivar. Los intentos anteriores fueron fallidos porque de suficiente motivación estaba Bartolomeo desprovisto. Ante esto pesquiso . . . ¿Qué motivación demanda tu alma para salir del hoyo que te desalma? Insisto . . . ¿Qué alarma necesitas para despertar y tus metas conquistar? ¿Será la alarma del miedo y el desasosiego? O, mejor ¿ . . . la del amor que echa fuera el temor y llena la vida de inigualable esplendor? Motívate hoy y sal de la zanja donde por tanto tiempo te han tirado migajas desde arriba para mantenerte abajo pensando en atajos cuando, a final de cuentas, llegar cuesta trabajo y acortar el camino puede resultar en un desatino que comprometa tu destino prístino y preñado de motivos para poner en evidencia la excelencia de tu esencia. Y he ahí la razón de mi enfoque en la motivación cuando se trata de materializar el potencial empresarial de un individuo o corporación. Pues el análisis económico divorciado del psicológico no arriba a soluciones que saquen al individuo del hoyo. . . por más lógico y convincente que sea el exponente.

Cala CNN

Jonathan habla de finanzas con Ismael Cala en CNN.

Elecciones RD 2016

Jonathan D'Oleo analiza contexto político-económico dominicano en Telemundo junto a la reportera Alejandra Molina.

Escollos Desarrollo RD

Desarrollo balanceado en RD.

Cámara de Diputados RD

Liderazgo transformacional.

Rotary International

Emprendimiento, educación y valores.

Telemundo

Compras inteligentes.

Fundación Global

Metodología científica del emprendimiento.